Treinta tonos de blanco

Escrito por Luis perronegro. Publicado en Relatos

Aurora Boreal

Me dijeron que los esquimales podían distinguir treinta tonos de blanco
donde nuestra mirada apenas podía ver un par de matices.
Sus pupilas eran parte del hielo.

Recorrían espacios con su piel arropada por el calor de múltiples pellejos. Su libertad soplaba al viento y del vaho de sus bocas nunca surgía una queja.

Con la llegada de su noche, siempre eterna, solían pararse a contemplar la aurora boreal, mientras el cielo se caía en trozos verdes sobre su cabeza.
Era en ese momento donde repartían su amor entre todos los presentes.

Y fue así como aprendieron a distinguir los blancos de su horizonte. Para sentirse transparentes.

 

Foto. Heroish Perrorojo http://www.heroish.net/

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