Confieso que los nacionalismos me agotan

Escrito por Perronegro. Publicado en ADP Opinión

Ahora que es tiempo de silbidos, y de himnos de volumen desaforado, ahora justo en estos tiempos he de deciros que los NACIONALISMOS ME AGOTAN.

Y entre todos ellos, el que más me solivianta, es el español. Ese nacionalismo engolado, de jersey en el cuello, de gaviota pululante, de noches de gato encerrado; pero no me olvido de aquellos otros como el de la butifarra, el del chiste y sevillana, el del RH positivo... no puedo con ellos, me aburren tanto como al preso un fin de semana sin permiso.

Puede entender que uno eche de menos el lugar donde nació, la tasca donde se emborrachó, el parque donde amó, al igual que uno puede querer a su perro a fuerza de costumbre y de cariño; pero de ahí a establecer como categoría vital su lugar de nacimiento, hay un margen amplio, tan abigarrado como el despertar de un domingo después de un sábado de letanía.

El nacionalismo es un corsé muy estrecho, apenas deja margen para respirar, es una visera que no te permite ver el horizonte, todo está lleno de sombras y cuando te permite ver la luz no llega más lejos que la de una bombilla de 60 vatios.

¿¿ Para qué pertenecer a una franja estrecha de terreno si puedo ser ciudadano del mundo??. (seguro que Perrorojo nuestro viajero de cabecera podría darnos referencias detalladas sobre esto último).

Incluso estudios antropológicos de avezados científicos han demostrado a través de análisis empíricos, la vaguedad de los nacionalismos. El más afamado de ellos fue aquel en que se trasladó un pequeño pigmeo de las entrañas del Congo al propio Bilbao junto a la ría del Nervión. Dicen estos investigadores que el susodicho indígena, en apenas unos meses utilizaba el ostias en cada una de sus frases y que se hinchaba a calimocho todos los domingos y fiestas de guardar.

Yo sólo veo dos patrias, no sé si por ceguera o por costumbre, la de los de arriba y los de abajo, la de quienes detentan el poder y quienes lo sufren, la de los antiguos patricios y los plebeyos, la del señor y el vasallo, la del burgués y el proletario, la del 99% y el resto, en fin esas dos patrias que no tienen fronteras y que pacen y deshacen en cualquier lugar del tiempo.

El resto son diatribas de taberna, de botellín y aceitunas. Tienen su espacio pero carecen de fundamento.

Perronegro

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