Nos despedimos de El Bolsón

Escrito por Skapamerika. Publicado en Argentina

18 de mayo 2012
 
Al final Claudio y Vale nos convencen para quedarnos un día más en El Bolsón. Insisten en invitarnos a cenar pollo al disco y nos tientan con la idea de disfrutar de un día tranquilo y libres de hostel.
Hicimos tan bien en hacerles caso! El último día en El Bolsón resultó ser de los mejores del viaje.
 
Por la mañana salimos hacia el Cajón del Azul en compañía de Maru y Pablo, argentina y mexicano, con quienes llevábamos compartiendo algunos días en el hostel.
El inicio de la ruta está a 20km del pueblo, por lo que hay que tomar un remis (los autobuses no son frecuentes en esta época del año). El camino al Cajón es una auténtica delicia. Se atraviesa un bosque muy verde, frondoso y muy húmedo, donde se encuentran fácilmente variedades de hongos comestibles. Pablo era un experto y cada dos por tres nos descubría nuevas setas que no conocíamos.
A medida que nos acercamos ala zona en la que se estrecha el río azul el agua empieza a cambiar de color. Es tan limpia, tan dulce, tan pura! El río toma un color irreal, como de flúor. Increíble.
 
Una vez en el Cajón, entramos en el refugio Cajón el Azul para comer los bocatas a resguardo del frío. Allí conocemos al dueño del refugio, un señor del que no recuerdo su nombre! que nos cuenta una bonita historia; llegó de Buenos Aires a El Bolsón hace 30 años, se estableció y trabajó de carpintero hasta que consiguió plata suficiente para comprarse un terreno. Con sus manitas y la ayuda de una motosierra alquilada construyó lo que hoy es el refugio y su casa. Compró corderos, caballos, vacas, gallinas. Plantó árboles frutales y un huerto. Y hoy, 30 años después disfruta de su paraíso en el paraíso.
 
Atrapados seguro por el carisma de este señor, Pablo y Maru deciden quedarse a dormir en el refugio. Y nosotros nos hubiéramos quedado de buena gana sino nos hubiéramos comprometido a la cena de despedida! Alargamos la charla hasta que nos damos cuenta de que tenemos que salir si no queremos que se haga de noche antes de llegar. Pero igual, aunque vamos rápido, por el camino se nos hace de noche y se pone a llover.
Llegamos cansados y empapados a "lo de Warton" el final/inicio de la ruta, donde un grupo de gauchos borrachetes nos convida a cerveza mientras esperamos que llegue el remis que nos devuelve a El Bolsón.
 
Y cuando llegamos al hostel... SORPRESA! Los Colorama estaban allí!! Qué reencuentro tan chulo!
Cenamos todos juntos, en familia, con Claudio, Vale, Nico y Agustina (de Aragón, la que mató al dragón), con Jesús, Germán y Celeste, una amiga argentina.
El pollo al disco estaba de muerte, nos ponemos al día de las aventuras vividas y parece que el tiempo no haya pasado.
 
Memorable el último día en El Bolsón!

Powered by Bullraider.com

En ruta 180

Metroesferic

skapamerica square

Los Paddington square