Rurrenabaque

Escrito por Skapamerika. Publicado en Bolivía

5 octubre 2012
Las carreteras que unen Guayaramerín con el sur del país son más que prehistóricas.
No sólo es que no estén asfaltadas, si no que como son de tierra, en cuanto llueve un poco se convierten en un barrizal… y efectivamente, eso fue lo que nos pasó.
Después de casi medio día de viaje, cuando ya nos encontrábamos a pocas horas de llegar a Rurre, el conductor que iba como loco porque quería llegar cuanto antes, se saltó el desvío improvisado y CHOFFF, nos metimos de lleno en un charcazo de barro.
 
En plena noche bajamos del autobús, nos embarramos hasta las orejas y somos presa fácil de los mosquitos de las pampas, que nos mastican los tobillos sin piedad, mientras el conductor y su ayudante con ayuda de nuestro frontal, hacen maniobras imposibles durante unos 40 minutos.
El bus se menea de un lado para otro y en más de una ocasión está a punto de volcar con los pasajeros que han decidido que pasan de bajar.
Por fin, incomprensiblemente, el bus sale del charco y podemos continuar el viaje.
 
Es algo que hay que asumir, cada vez que se viaja en Bolivia pasa algún desastre, pero siempre, mejor o peor, termina solucionándose.
A pesar del rollo del barrizal y de la incomodidad, el camino en bus mola bastante. Por la ventana pudimos ver un montón de animales que viven en las pampas, incluido un montón de cocodrilos!
 
Sobre las 11 de la noche llegamos a Rurre, y nos quedamos en un cutre-alojamiento vecino a la estación.
A la mañana siguiente ya estamos listos para conocer el popular Rurrenabaque, tan turístico y tan recomendado.
 
Rurre es la entrada al PN Madidi y por ende a la selva. Hay muchísimas agencias que ofrecen en su mayoría dos tipos de tours: dos o tres días en la selva para ver fundamentalmente vegetación e insectos, y dos o tres días en las pampas para ver fundamentalmente animales.
Empezamos a investigar y la verdad es que ninguno nos convence 100%. Todos los tours parecen cerrados, idénticos, sin espacio para la improvisación…
Entonces entramos en Donato tours y hablamos con Donato, el dueño, un señor de Oruro enamorado de la selva. Y no sé cómo lo hace pero nos encandila con la posibilidad de pasar 8 días dentro de la selva, en la Reserva Natural de Pilón –Lajas, fuera del Madidi, y también fuera del circuito gringo.
Después de varios debates grupales, nos decidimos, de cabeza al Pilón –Lajas.
 
Esta vez no necesitamos comprar casi nada, vamos con guía y cocinera, y nuestras mochilas deben ir casi vacías para ayudar a cargar la comida.
Nos vamos a la cama un poco nerviosos… pero si hubiéramos sabido de verdad la que nos esperaba los siguientes 8 días… pfff, esa noche no pegamos ojo!
 
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