Potosí

Escrito por Skapamerika. Publicado en Bolivía

1 Agosto de 2012

Si Bolivia nos parece cañera hasta Uyuni es porque aún no habíamos llegado a Potosí.

Allí arriba, a más de 4000 metros sobre el nivel del mar, la altura se nota constantemente. Nos cuesta respirar, nos cuesta digerir, y nos cuesta caminar.

La terminal de buses se encuentra en la parte baja de la ciudad y para llegar al centro hay que ascender una empinadísima avenida, que cargados con las mochilas se convierte en una odisea. Antes de encontrar los primeros alojamientos ya habíamos tenido que parar dos o tres veces para no desmayarnos por la puna.

Después de establecernos salimos a conocer la ciudad, que es ruidosa, sucia y llena de cuestas, pero a pesar de todo bonita y muy interesante.

Durante más de un siglo Potosí fue la ciudad más grande de América, e incluso más grande que muchas capitales europeas.
El Cerro Rico, ahora agujereado como un queso de gruyere, abasteció de plata al Imperio español durante los primeros siglos tras la conquista, al igual que la mano de obra esclava de indígenas y africanos.
Dicen que había tanta plata como para construir un puente que uniera Bolivia con España, y que aún quedaría plata para transportar!

Aún hoy la vida de Potosí sigue girando en torno a la mina, y es posible visitarla con guía, pero aviso, la visita te revuelve por dentro.

 
Una vez se atraviesa la entrada de la galería y comienza la oscuridad, la sorprendente figura de El Tío nos da una siniestra bienvenida a las tinieblas. Rodeado de ofrendas de coca, cigarrillos y alcohol potable, protege a los mineros en su territorio, el subsuelo.
A medida que se desciende el calor va aumentando, y en algunos puntos es asfixiante. El olor a azufre quema la garganta, el suelo está plagado de charcos de óxido, las paredes se estrechan y el techo es atravesado por grandes tuberías que conectan con el exterior.
De repente se escucha un ruido ensordecedor, hay que echarse a un lado para dejar paso a un carro empujado por dos sudorosos mineros que pichan una enorme bola de coca.
Nos piden más coca, o un refresco.
Hasta hace pocos años había niños compartiendo el trabajo en las galerías junto a sus padres, pero afortunadamente hoy ya está prohibido.
Hay algunos ex niños mineros que ya son jóvenes y que trabajan a tiempo parcial como guías.
 
La mina en Potosí es una enfermedad prematura para los bolivianos que a falta de otra salida laboral deciden probar suerte en el interior del Cerro.
 
En la actualidad la mina es gestionada por una cooperativa que “contrata” mineros, que a pesar de contar con un sindicato fuerte carecen de un buen asesoramiento laboral ni legal. Los cooperativistas se aprovechan de esta situación…
 
Fuera de la mina la ciudad sigue en movimiento y es un placer pasear por las calles, que conservan el encanto de las ciudades coloniales, con hermosos balcones de madera y decenas de iglesias y conventos.
Pero la mayoría de la población continúa siendo pobre y continúa buscando en el extranjero, en el gringo, su sustento.
 
Ojalá dejaran de ignorar la increíble riqueza y el potencial de Bolivia!
 
DSCF9898
 
DSCF9918
Mercado Central
 
gDSCF0028
 
gDSCF0037
 
gDSCF0043
 
gDSCF0088
Nuestra vendedora de coca
 
gDSCF0810
Salida de la escuela
gDSCF0924
 
gDSCF0542
En la mina
gDSCF0749
 
Podéis encontrar muchas otras fotos en la galería de skapamerica!
 
Powered by Bullraider.com

En ruta 180

Metroesferic

skapamerica square

Los Paddington square