Skapamos a Chile

Escrito por Skapamerika. Publicado en Chile

9 de abril de 2012
 
Una larga conversación, abundante comida y buen vino. Amigos que ayer eran desconocidos. Bromas, debates sobre el estado de la nación. Historia e historias. Y sobre todo HOSPITALIDAD, con mayúsculas.
Así nos recibieron la familia y amigos de Cecilia, convirtiendo el fin del mundo en el lugar más acogedor.
Gracias, porque ahora Ushuaia es aún más especial si cabe.
 
Dejamos la ciudad con lástima y con mucho sueño, y también con muchas ganas de seguir descubriendo. 
El día 8 de abril salimos bien temprano en dirección a Punta Arenas, en la patagonia chilena. El autobús recorre 12 horas de pampa, pampa, y más pampa! Un árbol, dos ñandús, tres guanacos, y más pampa!
En la frontera con Chile nos hacen rellenar varios cientos de papeles (descubrimos luego que es así tooodo el rato, a los chilenos les encantan los papeles! te dan uno azul, luego lo cambian por otro amarillo, el rosa hay que guardarlo para tres días después... y si no tienes los papelitos en orden, pueden incluso multarte!) También me requisan una manzana verde... no se puede pasar fruta de Argentina a Chile. Trato en vano de convencer al señor aduanero de que me deje comerla allí mismo pero no me hace ni caso, y me pregunto ¿qué harán con la fruta?
 
Llegamos a Punta Arenas un domingo gris, ventoso y desértico. Por lo visto días antes ha habido una inundación y el pueblo es un auténtico barrizal.
Sin embargo al día siguiente el pueblo despierta activo, las calles se llenan de tráfico y de vida. Y sale el sol. Da gusto, oiga.
Además, el hostal Fitz Roy es una maravilla, acogedor y muy confortable. Y Misael, un espléndido anfitrión al que le encanta hablar de fútbol! Cesar y él se pasan horas hablando de Zamorano y de Bielsa... en fin.
El pueblo y el hostel al final nos gustan tanto que nos apalancamos un par de días.
 
Una mañana salimos a caminar y descubrimos un cementerio municipal muy muy curioso. Más que lápidas, el cementerio está lleno de altares a los antepasados y a los muertos. Flores de colores chillones, pegatinas, figuras de porcelana e incluso Hello Kittys adornan los lapidarios.
Las tumbas parecen jardines vallados, pintadas de color azul, violeta, amarillo... No sé si me equivoco, pero la muerte aquí parece significar otra cosa. De repente me recordó a las tumbas de algunas tribus, o de los faraones, que eran enterrados con objetos de valor para el difunto, con cosas que le gustaban o le podrían servir en el más allá.
La verdad es que nos encantó.
 
Decidimos marchar al cabo de dos días para preparar la incursión al Parque Nacional de Torres del Paine. Pinta increíble!!
 
 
Cementerio Municipal de Punta Arenas (Chile)
 
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