San Cristóbal de las Casas. Chiapas

Escrito por Skapamerika. Publicado en Mexico

10 septiembre de 2013 
 
San Cristóbal de las Casas es una de las ciudades más famosas de México, una de las más turísticas.
Será porque es una ciudad colonial preciosa, o porque está llena de hermosas iglesias con increíbles fachadas, o porque tiene una intensa vida cultural, o quizás por su carácter rebelde... O será por todo eso al mismo tiempo.
SanCris es un lugar especial, donde resulta muy fácil sentirse cómodo. En seguida se encuentra una rutina de cosas que ver, cosas que hacer y cosas por vivir.
Nosotros nos quedamos una semana pero podríamos habernos quedado hasta el final del viaje. No os imagináis la cantidad de gente que se queda atrapada y regresa una y otra vez sin poder evitarlo.
 
Cuando llegamos, mientras buscábamos alojamiento ¡nos encontramos con Nacho! Sabíamos que andaba aún por la ciudad, pero no esperábamos encontrarle tan rápido y tan fácil. Qué bueno estar los cuatro otra vez juntos.
A su vez Nacho y Aitor se reencontraron con dos chicas españolas que conocieron en Guatemala, y que por estas casualidades de la vida, resultaron ser amigas y compis de trabajo de una prima de Cesar... de locos, el mundo es minúsculo.
Durante los días que pasamos allí fuimos muchas veces al mercado, que es de los buenos. De los que se mezcla la población local con los indígenas de San Juan Chamula, San Lorenzo y otras poblaciones de los alrededores.
Paseamos por sus calles cientos de veces, aunque lloviera. Aprovechamos y fuimos a ver un documental sobre la revolución zapatista en uno de los muchos centros culturales que hay. Fuimos a algún concierto, a alguna exposición, probamos las hormigas, los chapulines y nos emborrachamos de mezcal. También tenemos nuestra primera experiencia con la corruptísima policía mexicana.
Visitamos un museo de medicina maya que resultó estar peor de lo que imaginábamos, aunque igualmente nos pareció interesante. Es sorprendente cómo algunas prácticas se parecen tanto a las que se realizan en otros continentes.
 
El domingo, día de mercado, fuimos desde San Cristóbal hasta San Lorenzo Zinacantán. Allí hay un pequeñísimo mercado en una placita detrás de la iglesia. Cuando llegamos era tan temprano que aún no había apenas puestos. Ni tampoco gringos.
La gente de San Lorenzo viste unos trajes preciosos, tanto hombres como mujeres. Y es curioso porque todos utilizan los mismos colores, el violeta y el rosa. Tooodas las telas en San Lorenzo son violetas y rosas. Incluso esa especie de huipil (o camisola)que usan los hombres sobre su ropa. La ropa además está exquisitamente bordada con dibujos florales.
Pasadas un par de horas empezaron a llegar autobuses con turistas así que decidimos irnos a San Juan Chamula.
El pequeño pueblo de San Juan Chamula es el más turístico de los pueblos turísticos del sur de México (sin contar la Rivera Maya, claro está). El pueblo en sí no tiene mucho, porque todas las calles aledañas a la plaza se han convertido en tiendas de artesanía.
El mercado de la plaza frente a la iglesia es curioso por los propios habitantes de San Juan, los chamulas (tzotziles en realidad), que van vestidos con sus inconfundibles ropas-telas-mantas de pelo.
Las mujeres llevan una especie de falda-manta de pelo largo y negro enrrollada a la cintura. Pero como es tan gruesa, a la hora de ajustársela se les hace un gurruño de tela - pelo enorme bajo la tripa que tiene que darles un montón de calor.
Los hombres llevan esa misma tela-manta como un poncho, sobre la ropa. Agunos llevan un gran sombrero marrón y su chaleco de tela-manta de pelo es blanco en vez de negro. Suelen caminar en grupo, siempre más de dos. E intimidan un poco porque esa manta les hace parecer gigantes.
Imagino que la población no es originaria de este lugar sino de tierras más altas y más frías porque el atuendo no se corresponde con la temperatura.
Lo más especial de San Juan Chamula es su iglesia, bueno, el interior de su iglesia. Como se ha hecho tan popular, hace años que cobran entrada por visitarla, pero si dices que no entras como turista sino que vas a rezar, y compras unas velas para prenderlas dentro, entonces entras gratis.
 
El interior de la iglesia es misterioso. No están los típicos bancos donde se sienta la gente, en su lugar, el suelo está cubierto de agujas verdes de pino y de geométricas líneas de velas finísimas encendidas. A lo largo de las paredes hay una sucesión de santos y santas dentro de vitrinas de madera y cristal. De todos ellos cuelga un espejo a la altura de su corazón, para que los fieles, al mirarlos, reflejen su alma en el alma del santo. De vez en cuando pasa un hombre (todos allí tienen su puesto y su nombre correspondiente a la labor que desempeñan) y abre alguna vitrina, y limpia al santo o a la santa, y le cambia el lazo por otro de otro color. 
Frente a los grupos de velas, las familias se sientan en semicírculos rodeando a un chamán, que habla y le cuenta y gesticula mirando hacia el altar. Beben licores, refrescos, Hacen limpias (las limpias son para el espíritu, no para el cuerpo) con huevos, con ramas, con gallinas a las que dejan k.o. dándoles un pescozón en el gaznate.
Cuando entramos nosotros no sabíamos muy bien qué hacer. No nos gustaba estar de pie porque todos allí estaban sentados en el suelo. Y no queríamos a un guía, queríamos mirar... Así que nos sentamos como ellos, intentamos buscar un lugar donde no molestáramos mucho, y durante más de dos horas nos dedicamos a mirar, a aprender, a sorprendernos.
Fue fascinante presenciar la serie de rituales, muchos no los entendíamos, otros tratamos de buscarles una exlicación. Las prácticas religiosas prehispánicas siguen vivas, y esta es una clara prueba de ello. 
En alguna ocasión, algún párroco destinado a San Juan se opuso a que el templo católico se utilizara para prácticas paganas. Pero los chamulas lo pusieron rápido en su sitio.
No están permitidas las fotografías dentro del templo y personalmente creo que es mejor que se mantenga el secreto. 
 
Después de varios días decidimos viajar hacia Oaxaca. Nos costó despedirnos de los chicos. Quién sabe cuando volveríamos a encontrarnos. 
Y también nos costó despedirnos de la magia de San Cristóbal, quién sabe cuándo la vida volverá a dirigirnos hasta aquí.
 
Zinacantán: 
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San Juan Chamula
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Os presentamos un famoso grupo de rock originario de San Lorenzo Zanacantán. Se llaman Sak Tzevul, que significa "relámpago" en tzotzil,  su lengua. Y sí, cantan en idioma tzotzil.
 
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