Oaxaca

Escrito por Skapamerika. Publicado en Mexico

18 septiembre de 2013
Llegamos a Oaxaca de madrugada. Apenas había tráfico y la ciudad aún conservaba ese color azulado que tienen las primeras horas del día.
Buscamos el alojamiento que nos habían recomendado y nos quedamos. Al principio nos pareció buenísimo; barato, bonito, con cocina, wifi... hasta que empezaron a salir los mosquitos... ¡decenas de mosquitos!¡En mitad de la ciudad! 
Aguantamos dos noches antes de cambiar de alojamiento.
La primera semana en Oaxaca la dedicamos a conocer la ciudad y los pueblos de los alrededores. 
La ciudad es muy agradable. Tiene muchas actividades culturales, museos e iglesias muy interesantes, vidilla por las noches, las ruinas mayas de Monte Albán. Y el clima es inmejorable. El zócalo (la plaza principal) está llena durante todo el día con paseantes, turistas y algunas manifestaciones. Cuando estuvimos allí los maestros seguían en huelga y cada día había un grupo informativo en la plaza, también había un grupo indígena que había acampado frente a la sede de gobernación para reclamar por varios asesinatos cometidos por los paramilitares. Por las noches los niños salen a jugar con globos, y vendedores de elotes (mazorcas de maíz), perritos calientes y bolsas de palomitas recorren el zócalo voceando sus productos.
Pero lo mejor mejor de todo es la gastronomía. Los platos zapotecos son deliciosos, elaborados y sabrosos, y además baratos. El riquísimo mole negro puede degustarse en prácticamente cualquier comedor de comidas corridas (menú del día). Las tlayudas, el pozole, las tortas, empanadas, tacos de barbacoa, quesillo y chapulines, hay chapulines por tooodas partes. El chocolate de Oaxaca también es muy conocido en el país, pero a mí me resultó demasiado dulce. Sin embargo las semillas de cacao tostadas son muy buenas.
Y por supuesto, el gran rey de Oaxaca, el líquido elixir maya, la esencia fermentada del maguey, el inigualable mezcal es oriundo de este estado. En la ciudad hay muchas mezcalerías y en los pueblos de los valles centrales se fabrica el mejor mezcal del mundo.
 
Como no podía ser de otra manera, visitamos todos los mercados que pudimos, tanto en la ciudad como en los alrededores. En los mercados de los pueblos se come fenomenal. También se encuentra artesanía a buen precio, y el transporte en taxis colectivos es cómdo y económico.
 
Como os decía, al tercer día cambiamos de hostal, nos fuimos a uno llamado Oaxaca Magic, que lo lleva un matrimonio mayor (mayor mayor, de más de 70) y su hijo, un tipo muy cachas que siempre lleva gorra.
Sólo cuenta con un par de habitaciones privadas y una compartida y la cocina, el comedor, el baño y los patios se comparten con la familia, ya que son su propia casa. 
 
Después de una semana en la ciudad, decidimos dedicar unos días a conocer la Sierra Norte.
Pero eso ya os lo cuento en la próxima entrada, que si no se hace muy largo.
 
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