Pueblos Mancomunados. Sierra Norte de Oaxaca.

Escrito por Skapamerika. Publicado en Mexico

25 septiembre de 2013 
 
El estado de Oaxaca es el más grande de la República. Desde las costas del pacífico asciende por varias sierras que alternan con valles hasta la frontera con el estado de Veracruz.
Lo que se conoce como Sierra Norte de Oaxaca es una cadena montañosa que se encuentra a unos 60 km de la ciudad. En la sierra están los pueblos mancomunados, una serie de pequeños pueblos y aldeas que trabajan en red para desarrollar proyectos comunitarios y uno de esos proyectos es el ecoturístico. De esta manera los beneficios del turismo se reparten con relativa equidad entre los habitantes de la región. Aunque debo decir que pasados unos días de estar por allí y conocer y hablar con gente de varias de las poblaciones, nos dió la impresión de que el proyecto no es tan idílico como parecía en un principio. 
De todas formas sí es cierto que parece un proyecto de turismo sostenible, que da "trabajo" a la gente del pueblo(lo entrecomillo porque no es un trabajo en sí, pero luego os explico por qué, es muy interesante) y que la toma de decisiones es asamblearia. Y es por ahí por donde surgen los problemas que os comentaba. Todos sabemos que una asamblea mal conducida es una de las peores fórmulas y el menos resolutivo de los procedimientos. 
 
Bueno, el caso es que salimos de Oaxaca sin saber cuántos días estaríamos fuera. Preparamos las mochilas pequeñas con ropa impermeable y de abrigo y nos fuimos hasta Tlacolula en bus, donde agarramos una camioneta compartida hasta Cuajimoloyas, uno de los pueblos más altos de la sierra, se encuentra a más de 3000 metros sobre el nivel del mar.
Todos los pueblos mancomunados están comunicados entre sí por carretera, muchas veces sin asfaltar, y senderos. Nuestra idea era recorrer a pie parte de la Sierra durmiendo y comiendo en los diferentes pueblos. Antes de salir de Oaxaca fuimos a preguntar a una oficina que hay en la ciudad donde te venden un mapa, te dan información y donde se pueden reservar tours organizados.
 
Los alojamientos de los pueblos están fenomenal aunque son un poco caros comparados con los hostel a los que nos habíamos acostumbrado en México. Tuvimos la suerte de que era temporada baja y nos dejaban la cabaña individual a precio de dormitorio compartido, pero igualmente resulta más caro que dormir en la ciudad.
Las cabañas tienen baño, agua caliente, te dan toallas, jabón, mantas. Pero te cobran por la leña.
Y hay servicio de guías, que prácticamente te obligan a cogerlo, aunque nosotros no lo hicimos claro. Los senderos están sin señalizar y es muyyy fácil perderse, pero las carreteras de terracería son claras y los paisajes que se ven durante el camino son increíbles.
 
En Cuajimoloyas dormimos la primera noche. El pueblito no tiene nada, y además estuvo lloviendo casi toda la tarde. En época de lluvias, como ahora, llueve cada tarde.
Los pueblos altos son fríos, la niebla los envuelve y hay mucha humedad. Si no despeja es difícil disfrutar de las vistas, pero cuando ocurre... es una belleza.
Cada pueblo tiene un comedor popular donde preparan comida local a más o menos buen precio. Algunos son especialmente buenos como el de Cuajimoloyas, aunque realmente depende de la cocinera que esté cumpliendo con el "tequio".
Lo de los tequios es lo que os comentaba antes, son trabajos comunitarios obligatorios para todos los habitantes de los pueblos mancomunados una vez que cumplen la mayoría de edad. Pueden durar entre uno y tres años y son rotativos. A cambio de ese trabajo reciben una pensión pública, que por lo que nos han dicho no es demasiado cuantiosa, pero que tiene que ser suficiente para ayudar a la familia, ya que el tequio ocupa todo el día y es imposible compatibilizarlo con otro trabajo.
 
Desde Cuajimoloyas caminamos hasta Benito Juárez (nos perdemos pero encontramos el pueblo). Caminamos sólo unos 6km y nos quedamos a dormir. Nos lo tomamos con calma. Dormimos en cada uno de los pueblos a los que llegamos.
Desde Benito Juárez vamos a La Nevería, donde comemos un montón de rebozuelos riquísimos. Este es otro de los alicientes de la sierra, está llena de setas y además hay mucha tradición de recogerlas y comerlas. Por el camino encontramos boletus, ya que es zona de pinares, pero están muy húmedos por la lluvia y no los recogemos. La época de setas en Oaxaca es en julio y agosto así que en septiembre no se encuentran tantas.
Después de La Nevería pasamos por Latuvi, que tiene unas vistas increíbles y ya está más bajo. El camino que hacemos es siempre de mayor a menor altura, siempre en descenso.
Desde Latuvi vamos a Lachatao, que tiene una iglesia del siglo XVI en mitad de la plaza.
En Latuvi nos "sugirieron" que fuéramos mejor a San Miguel de Amtlán porque sí pertenece al mismo proyecto ecoturístico. Sin embargo Lachatao se desvinculó del proyecto principal, precisamente por tener diferencias de opinión y mal entendimiento en las asambleas comuniarias. Nos contaron que no están de acuerdo con la política de tala de árboles ni con el uso del agua, de la que ellos tienen escasez y que en otros pueblos desvían para embotellarla y venderla, perjudicándoles.
 
Desde Lachatao no sabíamos muy bien cómo seguir, pero la misma gente de turismo del pueblo, que eran super majos, nos indicaron un sendero que nos llevaba hasta Capulálpam. El camino apenas hacía dos meses que acababan de limpiarlo y por las lluvias había crecido tanto la vegetación que podía perderse en varios tramos.
Nos gustó a idea y nos fuimos, atravesando cerros y ríos, clavándonos púas de cactus cada dos por tres, pasando un calorazo de la leche, y a veces pensando que nos habíamos perdido. Pero valió la pena.
Desde Capulálpam fuimos al último pueblo, a Ixtlán, en día de mercado. Compramos más rebozuelos para cocinar en casa y más chiles para nuestra colección de semillas. Como nos pillen en la frontera vamos a flipar.
 
Durante el recorrido, que nosotros tardamos en hacer una semana, se atraviesan paisajes muy diferentes, se descienden más de mil metros, y a medida que cambia la altura va cambiando también la vegetación y la temperatura.
Es una ruta preciosa.
 
Por cierto, los pueblos mancomunados no cambian la hora en verano... así que durante el horario de verano estos pueblos tienen una hora menos que el resto del país. Es una práctica común en muchos pueblos rurales, por lo menos en Chiapas y Oaxaca.
 
Cuando volvimos a Oaxaca nos quedamos unos días tranquilitos en el hostal. Cansados por el camino, extrañando el internet... hasta que nuestro amigo Nacho nos escribió. 
- Chicos! Dónde andáis? seguís en Oaxaca?
- Sí, estamos un poco atrapados aquí. No sabemos hacia donde tirar...
- Pues yo estoy en Mazunte, y mañana creo que me voy a San José del Pacífico, por qué no os venís?
- Coño! San José del Pacífico, si está en la sierra oeste, y pinta genial!... Nos vemos mañana!
 
Y nos vimos, al día siguiente, en San José del Pacífico.
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