León

Escrito por Skapamerika. Publicado en Nicaragua

11 de junio de 2013
 
"Ya en el teatro de los acontecimientos me encontré con que los dirigentes políticos, conservadores y liberales son una bola de canallas, cobardes y traidores, incapaces de poder dirigir a un pueblo patriota y valeroso."
                                                                                                   
                                                                                                                      Augusto César Sandino
 
 
 
Para llegar a León tomamos una combi (una de esas furgonetas compartidas) hasta Managua y allí cambiamos a otra combi que nos lleva hasta León, la segunda ciudad de Nicaragua.
 
La pequeña terminal de León es un lío. Hace mucho calor, está llena de taxis, de autobuses amarillos de esos que llevan al colegio a los niños en Estados Unidos (aquí se usan como transporte interprovincial, lo que resulta un poco incómodo porque no están adaptados, el tamaño de los asientos y del espacio entre asientos sigue siendo para niños así que Cesar tiene que sacar las piernas al pasillo), de señores gritando destinos… Además se encuentra al lado del mercado y el griterío de unos se mezcla con el griterío de otros, y los taxis y coches hacen sonar sus claxon todos a la vez para tratar de hacer fluir el tráfico en las calles reducidas por los puestos.
Lo que os decía, un lío.
 
Le preguntamos al conductor de nuestra combi si el centro de León se encuentra muy lejos de allí y nos dijo que a unos 4 o 5 km, así que decidimos coger un taxi. Pero resultó que no era verdad, el centro estaba como mucho a un par de kilómetros, así que nos gastamos unos cuantos córdobas a lo tonto.
 
Preguntando por un alojamiento barato llegamos al hostal El Albergue. En recepción nos encontramos con un chaval muy raro que hablaba muy alto y despacio, vocalizando mucho y pronunciando todas las letras, sobre todo las erres y las eses. Nos recordó a Chávez.
Junto a él había un señor de pelo rizado con pinta de loco que mientras hablaba me daba golpecitos en un brazo y repetía todo lo que le decíamos.
Nos enseñaron las habitaciones, eran baratas, estaban bien, teníamos cocina compartida y además los recepcionistas estaban zumbaos ¡sólo le faltaba la piscina para ser el mejor alojamiento del mundo! así que decidimos quedarnos.
 
León y Granada se disputan cuál de las dos ciudades es más antigua. Según las crónicas parece que León fue fundado primero, sin embargo en 1610 una gran erupción del volcán Momotombo destruyó el viejo León, que fue reconstruido en su localización actual, a 8km del primero.
Aun así, la ciudad mantiene preciosas casas coloniales. Y como no existen apenas edificios altos (tampoco en Granada) la sensación de pasear por una ciudad antigua es mucho mayor.
León se encuentra a pocos kilómetros del Pacífico, rodeado por ocho volcanes que lo protegen en la distancia, difuminados por la bruma.
Es la ciudad universitaria de Nicaragua, el lugar donde creció el famoso poeta Rubén Darío y también la cuna de la revolución sandinista.
Tenemos muchas cosas que aprender, y eso me encanta.
 
En la misma plaza principal, o Parque Central como lo llaman aquí, frente a la estropeada catedral, que es patrimonio de la humanidad y donde se encuentran los restos de Rubén Darío, está el Museo de la Revolución.
Durante la dictadura de Somoza el mismo edificio fue una sede del gobierno, luego fue un colegio y a día de hoy es el principal museo de la Revolución de todo el país.
En la entrada esperan algunos veteranos para explicar a través de fotografías, fotocopias de artículos de periódicos, monográficos, murales y demás, la historia de la revolución desde su punto de vista.
Desde el nacimiento de Augusto Cesar Sandino, su asesinato, los asesinatos de los diferentes Somozas, la desaparición del último de la dinastía, y por su puesto la victoria de la revolución en León en el 79, y la “contra” orquestada y subvencionada por “el tío Sam”, como llaman al gobierno de EEUU.
Además del museo, toda la ciudad de León es un gran “museo viviente” donde se rinde homenaje a los líderes y a los caídos en la revolución.
 
Caminando por una de las calles aledañas al mercado de ropa del centro, encontramos a Anastasio, otro de los loquitos de León, un coleccionista de monedas y billetes antiguos.
Como queríamos conseguir unos billetes de Sandino, nos enrollamos a hablar con él durante un par de horas, durante las cuales nos presenta a algunos personajes de la ciudad, y nos enseña toda su colección. Tiene hasta billetes del monopoli, es un crack. Nos contó que su fiebre por los billetes comenzó el día en que se dio cuenta de que muchos estaban acuñados el mismo día de su nacimiento, el 27 de marzo de 1972.
 
Durante los días siguientes visitamos el museo-casa familiar de Rubén Darío, la Fundación de Arte Ortiz Gurdián (la mejor colección de arte de toda Centroamérica), el museo de los mártires, y el museo de mitos y leyendas, que fue fundado por una señora de la ciudad, y que creció tanto que tuvo que trasladarlo de su casa a “la 21”, la que se convirtió en cárcel política durante la dictadura.
Recorremos la ciudad con gusto, la disfrutamos mucho.
 
En El Albergue nos terminamos haciendo colegas de Josué, ese que nos recordaba a Hugo Chávez, que resulta saber un montón de Historia y de historias nacionales. Y allí también conocemos a un sevillano llamado Pablo que vive en Managua con su hijo de 7 años de madre cubana, y con su actual esposa que es filipina. Lleva toda la vida de aquí para allá, y sigue soñando con la espetada malagueña.
El dueño del alojamiento, Fran, parece un mohicano, y es muy majete.
 
Las únicas dos cosas que no pudimos hacer fueron, irnos a dar un baño a la playa, y subir a alguno de los volcanes. El Cerro negro es el más popular, ya que no tiene demasiada altura y está formado de tierra negra, volcánica.
No sé qué pasa con los volcanes de Centroamérica pero andan todos medio enfadados y no permiten acercarse.
Me encantaría contaros más cosas, más impresiones, más aprendizajes, pero lo mejor es que vengáis a descubrirlo vosotros mismos.
 
León deja huella, es un lugar especial. Es el corazón acelerado de Nicaragua, su puño en alto.
Una ciudad de locos y poetas.
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