Parque Nacional Rincón de la Vieja

Escrito por skapamerica. Publicado en Panamá y Costa Rica

1 junio de 2013
 
En San José pasamos un par de días muy bien acogidos en casa de los padres de María. Durante ese tiempo aprovechamos para hacer algunos recados pendientes, entre ellos poner la denuncia que nos pedía el banco para intentar resolver el tema del robo por internet.
La verdad es que no tenemos muchas esperanzas en recuperar nada, pero por si las moscas hacemos lo que nos dicen. Y eso supone ir dando tumbos por San José hasta que llegamos a los juzgados, donde hay un centro de denuncias que es el único lugar de la ciudad donde pueden interponerse. Allí pasamos unas tres horas de reloj esperando a que nos atiendan, no porque haya muchas personas para atender, sino porque hay muy pocas atendiendo... 
La gente se deseperaba. Algunos se iban a casa, regresaban y aún tenían que esperar un buen rato para que llegara su número. Inluso apareció un loco que traía el número del día anterior y se puso a gritar diciendo que le daba igual, que le atendían sí o sí.
 
A parte de eso hacemos poco más en San José. Descansamos, comemos, y hablamos con la familia y vecinos de María que son un encanto.
Pasados ese par de días, y aunque nos encontramos muy a gusto, decidimos seguir el viaje, y nos dirigimos hacia Liberia, una población en el norte del país, siempre por el lado del Pacífico.
 
Estando allí visitamos el Parque Nacional Rincón de la Vieja, que resulta un poco más caro que los anteriores porque no existe transporte público que llegue hasta él.
La entrada cuesta 10$ como siempre.
En este Parque sin embargo sí vale la pena el desembolso porque es una combinación muy rara de bosque nuboso, bosque seco y actividad volcánica.
 
Uno de los senderos te lleva a una bonita cascada situada al inicio de un riachuelo, en un hueco natural, donde nos pudimos dar un bañito muy rico.
Otro de los senderos cruza un bosque nuboso muy húmedo, de grandes árboles primarios y con bastantes animalejos; vimos gatusas, monos colorados (o araña), una serpiente roja y negra (que luego supe que no era venenosa) y enormes sapos.
 
A lo largo del camino, que es circular, había desvíos hacia zonas de actividad geotermal, así que de pronto te encontrabas en medio de un bosque nuboso frente a unas fumarolas, o frente a pequeños cráteres, lagunas en ebullición, grandes zonas de lodo humeante… es muy curioso.
Debido a la actividad sísmica de estos últimos días (que nosotros no hemos notado, por cierto), los volcanes andan revolucionados, por lo que algunas zonas de cierto riesgo están cerradas al público. Este es el caso del cráter del Parque Nacional Rincón de la Vieja, que no pudimos visitar. Al igual que unos baños termales que también estaban cerrados.
Aún con todo, incluso con el diluvio universal que nos cayó durante la última media hora de paseo, la visita nos gustó mucho.
 
Al día siguiente pensamos en ir a una zona de playa del norte, cerca de la frontera. Pasar un día de playa tranquilos y después cruzar la frontera con Nicaragua.
Pero al día siguiente tuvimos un día nefasto. De esos días malos en los que todo te sale mal… esos en los que hace mucho calor y estás siempre sudado, en los que el tipo que trabaja en la oficina de correos es un webón y te hace perder 20 minutos porque se los pasa hablando por teléfono, y que por su culpa casi pierdes el único autobús que sale en las siguientes dos horas.
Y que cuando por fin llegas a La Cruz, el pueblito, resulta ser muy feo, y muy caro, y tienes que dormir en una habitación sin sábana de abajo. Y que encima casi no has comido y te mueres de hambre, y te duele la cabeza, y casi no has bebido agua, y te duele la cabeza, y además tienes la menstruación (eso Cesar no) y la cabeza ya te explota.
Y para colmo en tve sólo emiten un programa sobre cómo se prepara el jamón ibérico, cómo se afeita, cómo se sala, cómo se cura, como se corta, cómo se envasa y cómo se come…
Odioso jamón ibérico, nos terminó de enfermar.
 
El día siguiente no empezó mucho mejor así que decidimos que había que dar esquinazo a la mala suerte, y qué mejor manera que cruzando una frontera.
 
Se acabó Costa Rica, uno de los países más hermosos que hemos conocido en el viaje, pero también uno de los países más caros.
Nos hubiéramos quedado más tiempo recorriendo sus rincones si no hubiera sido por sus precios. Es una pena pero es así…
 
De cualquier manera nos vamos contentos, otro hermoso país nos espera en el norte y… ¡tenemos mucha curiosidad por saber qué sorpresas nos depara Nicaragua!
 
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