Cuzco

Escrito por Skapamerika. Publicado en Perú

11 de noviembre de 2012
 
Recomiendo a los futuros viajeros que visiten Perú que traten llegar a Cuzco por la noche, para que su primera visión de la ciudad, de sus calles coloniales, de sus inmensos y antiguos muros incas, esté envuelta en la magia de la luz amarillenta de las farolas.
Y así verán un Cuzco envejecido, onírico y totalmente real.
 
En nuestro caso no fue una decisión premeditada,  llegamos cuando ya se había hecho de noche, agotados por un viaje que como ya viene siendo costumbre, duró varias horas más de lo esperado.
A pesar del cansancio no pudimos evitar sentirnos cautivados por la energía de Cuzco, y emocionados ante la perspectiva de tener toda la ciudad para descubrir.
 
Lo cierto es que habíamos leído muy poco sobre Cuzco antes de llegar. Sabíamos que había sido el ombligo del Imperio Inca (de hecho creo que qosqo en quechua significa ombligo)
Una ciudad principal, la Roma de Sudamérica, ya que cada vez que se excava un poco se encuentran ruinas del Imperio derrotado.
Estando aquí descubrimos que Cuzco es una ciudad rica en cultura, rica en diversidad y rica también en tradición.
El caos de los mercados se mezcla con el caos de los turistas. El caos del tráfico con el caos arquitectónico.
Vendedores ambulantes de artesanía comparten calle con músicos viajeros, con niños limpiabotas y con ofertas de comida y de masajes.
 
Y lo español y lo inca se han convertido en uno solo. Iglesias, conventos y catedrales fueron levantados sobre los Templos sagrados de los Incas. El Arzobispado y las casas nobles fueron cimentados con enormes bloques de fortalezas y casas principales.
 
Gracias a la particular sutileza de los españoles de la época, hoy en día existen templos católicos que podrían ser considerados aberraciones teológicas, como el magnífico Qorikancha, donde los Templos Incas del Agua, de la Luna, del Rayo y del Arcoíris se encuentran dentro del claustro del convento de Santo Domingo. Y donde el Tempo del Sol, el más importante, fue aplastado por una iglesia colonial.
 
En los al rededores de Cuzco hay numerosas ruinas incas, entre ellas destaca Sacsayhuamán, una imponente construcción de la que sólo queda el 20% de lo que fue. Durante mucho tiempo se la llamó fortaleza, aunque en realidad no se conoce para qué fue utilizada.
Sin embargo las gigantescas murallas construidas en zigzag dan la sensación de ser defensivas, y todavía hoy, después de haber sido expoliadas por los españoles, son un gran ejemplo de la perfección de la construcción inca.
 
En el centro pueden visitarse algunos museos arqueológicos, aunque sin duda nuestro favorito es el museo de arte precolombino, que cuenta con una preciosa colección de objetos arqueológicos expuestos al público como ejemplos de la expresión artística de las diferentes culturas precolombinas. Desde joyas de oro, plata, hueso y spóndylus hasta esculturas de piedra y madera o increíbles cerámicas.
 
Cuzco además es la puerta de entrada al Valle Sagrado y al Machu Pichu, así que después de pasar unos días descubriendo la ciudad, nos preparamos para visitar con calma y por libre las sorpresas incas que nos esperan en el valle del río Urubamba.
 
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